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Homenaje a Carlos Taso Zenón

By Silverio Perez

Homenaje a Carlos Taso Zenón

 

La heroica gesta de Carlos Zenón y un grupo de pescadores el 6 de febrero de 1978, al enfrentarse con sus botes de pescadores a los buques de guerra de la Marina de los EEUU, me inspiró esta danza que hoy es el himno oficial del municipio de Vieques, también conocido como la Isla Nena. 

Isla Nena (danza)

Hay una Isla Nena en lontananza

que es como la Isla Grande en carne viva

hay cantos de pitirre en La Esperanza

y hay deseos de amar y dar la vida.

 

Quietud interrumpida a cada instante

niños despiertos en la madrugada

el sol va despuntando por el Este

y en la tibia mañana se oye una nana.

 

Hay miles de pedazos de esta tierra

con miles de ocasiones de injusticia

hay una isla chica en que la guerra

roba tiempo al amor y a la caricia.

 

Un día que mi canción se hizo oleaje

un día que reposé en la blanca arena

le di mi corazón y mi coraje

al pueblo y al sentir de la Isla Nena.

Hay una Isla Nena en lontananza ...

(Silverio Pérez / verano 1978)

 

Cuando ya era un hecho de que La Marina se tendría que ir de Vieques el 1 de mayo de 2003, escribí esta otra pieza, la cual nunca ha sido grabada.

Isla Madre

Isla Nena ya han pasado muchos años
desde el día que en tus playas reposé
y que un canto de pitirre en La Esperanza
entre acordes de guitarra imaginé.

Hoy tus hijos ya curtidos en la lucha
detuvieron el ruido ensordecedor
y hoy anidan entre escombros de la guerra
la paloma, el turpial y el ruiseñor.

Ya tu tierra está abonada con la sangre
del David que ante el gigante sucumbió
Isla Nena, Isla Adulta, Isla Madre
la Isla grande en tu silencio te escuchó.

Hoy tu nombre se repite en otros lares
donde la injusticia aún quiere anidar
aquel grito que antes pocos escuchaban
ahora no hay poder que lo pueda acallar.

Isla Nena, Isla Adulta, Isla Madre
la Isla Grande tu silencio escuchó
el pitirre sobrevuela La Esperanza
y una nana solidaria se cantó.

(Silverio Pérez / marzo de 2000)

Hoy, ante la partida del héroe Carlos Taso Zenón, escribo estas décimas como mi humilde homenaje a ese héroe del pueblo viequense y de Puerto Rico. Aprovecho e incluyo en el homenaje a Héctor Rodríguez, Atabal, que se ha ido a acompañar a Zenón, a golpe de plena.

  

De un bote heroico al timón

Defendiendo la Isla Nena

Lo acompaña un son de plena

Navega Carlos Zenón.

 

Ocurrió un 6 de febrero

mil nueve setenta y ocho,

las palabras no derrocho

ser fiel a la historia quiero.

Un pescador, un guerrero

se ha lanzado a una misión.

Navega Carlos Zenón

y hoy pescar no es su faena,

defiende a la Isla Nena

de un bote heroico al timón.  

 

Le siguen los pescadores

que enfrentan a una Marina

poderosa que allí arruina

del mar los trabajadores.

Ruidos ensordecedores

se suscitan en cadena.

Ya la Isla Grande condena

el abuso, luego el Mundo:

nace un reclamo rotundo

defendiendo la Isla Nena.

 

En treinta y ocho ocasiones

las prácticas detuvieron,

en David se convirtieron

ante un Goliath con billones

de dólares y cañones

que herían la luna llena.

Hoy hay un tambor que suena

en la fiesta celestial:

es Héctor el de Atabal.

Lo acompaña a son de plena.

 

 

Dos mil tres en mayo fue

cuando salió La Marina

y en la fiesta pueblerina 

la voz de Taso escuché.

No se unía a aquel bembé,

optó por la reflexión.

Escribió con devoción

un libro de su memoria.

A un gran lugs en la historiar

navega Carlos Zenón.

 

 

 

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En el Día de Descubrimiento: Descubramos a este tipo

By Silverio Perez

En el Día de Descubrimiento: Descubramos a este tipo

1.

Míster Justin Petersón,

(con ese acento al final)

el de la Junta Fiscal,

hay que prestarle atención.

El viene con su misión

y se nos muestra optimista.

Pero al seguirla la pista

a todas sus expresiones

se notan sus intenciones:

pagarle bien al bonista.

2.

Para ello especular

sobre un repunte económico

es un acto tragicómico

que habría que analizar.

El Covid no va a bajar

y no es posible que exista

una tendencia alcista

aquí en nuestra economía.

¿De dónde entonces saldría

para pagarle al bonista?

 

3.

Existe un estancamiento

del dos mil seis al presente

y eso hay que tenerlo en mente

cuando se oye su argumento.

Detrás de eso hay el intento,

que espero el pueblo resista,

de que en recortes se insista

en servicios esenciales.

No le importan nuestros males;

quiere pagarle al bonista.

4.

Peterson es cabildero

y asesoraba a bonistas

que ahora estarán en las listas

de a quién pagarle primero.

Ya se formó un reperpero

hace apenas dos semanas.

Se fue con muy malas ganas

de una reunión de la Junta.

¿Por qué se fue? uno pregunta.

Quiere ayudar a sus panas.

5.

De DCI Group miembro fue

que a Puerto Rico atacaba

y duro prestigiaba

al gobierno de AGP.

Y tampoco al PNP

ayudó por ser trumpista,

un confeso antiestadista

de corte republicano.

El solo quiere en la mano

un cheque para el bonista.

6.

“No me importa la opinión

de la gente sobre mí”,

al Nuevo Día dijo así

en su pasada edición.

Una gran demostración

hay que tener a la vista.

Que sea un cese y desista

de sus intentos macabros.

Le trae lechuga a los cabros

y dinero a los bonistas.

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CAOS es la orden del día

By Silverio Perez

CAOS es la orden del día

 

1.

Son diz que de confianza

ochocientos empleados

que así son clasificados

para bailar una danza

de millones que afianza

el gasto y el despilfarro

que a la política amarro

en este país quebrado.

Puerto Rico es bautizado

ya como un país bizarro.

2.

El caos es común aquí;

pasó después de María

y cualquiera esperaría

que aprendiéramos así.

Pero algo me perdí

porque nos volvió a pasar.

La tierra quiso temblar

desde Ponce a Cabo Rojo

y vimos con mucho enojo

que el caos nos volvió a arropar.

3.

Hubo caos en las primarias

y entonces se pospusieron

siete días las movieron

por circunstancias precarias.

Las justas eleccionarias

aún no tienen resultados

finales, certificados,

pues las actas no les cuadran.

La confianza desmadran

y hay un caos por todos lados.

4.

Y con el Covid hay caos.

Turistas sin mascarillas

que andan como en pandillas

por donde quiera esmandaos.

Si estamos mal educaos

las cosas mal estarán.

Los que en La Placita están

al garete, ya por fin

se agalló Carmen Yulín

y piensa cerrar San Juan.

5.

Hasta una tromba marina

con caótica apariencia

en el mar tuvo presencia

en una playa vecina.

La metáfora es divina

por eso es que usarla quiero.

Un nuevo país prefiero

donde no impere en el brete

el dicho de ¡qué bollete!

de Mayra López Mulero.

6.

Las vistas de transición

revelan otro reguero

y se formó un reperpero

con la bonificación

que en Navidá es tradición

y pal que faltan millones.

Prometen sin condiciones

y el que venga atrás que arríe.

El que del pueblo se ríe

pagará por sus acciones.

7.

Y para cerrar con broche

de oro Wanda otorgó

un aumento que asombró

a muchos por el derroche.

Marisol Blasco, ahora en coche

se va con diez mil doscientos

mensuales, y esos aumentos

salen del pueblo afligido,

abusado, empobrecido,

harto de tantos tormentos.

 

Si usted interesa conocer sobre el arte de hacer décimas busque en esta misma página, en el inicio, el libro Prefiero ser Trovador, y le aseguro que va a poder hacer una, si nunca lo ha hecho.

Silverio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CUANDO DEJÉ HACIENDO PUNTO

By Silverio Perez

CUANDO DEJÉ HACIENDO PUNTO

 

Es un domingo en la mañana del verano de 1980. Estoy en el amplio vestíbulo del Hotel Habana Libre, observando fotos y ojeando recortes de periódicos de cuando fue inaugurado como el Habana Hilton por el dictador Fulgencio Batista el miércoles 19 de marzo de 1958. En la foto se ven lujosos automóviles frente a la hospedería y el desfile de invitados de la alta burguesía cubana recibidos por elegantes porteros, todos muy blancos, bien afeitados y con un impresionante vestuario. Así lo reseña un artículo de la época que es parte de la exhibición.

En otro lugar, más prominente aun, examino otras fotos que contrastan deliberadamente con las anteriores. Es la llegada al hotel el 8 de enero de 1959 de Fidel Castro y sus barbudos revolucionarios de la Sierra Maestra. Desde ese día en adelante, la habitación 2324 se convirtió en el Centro de Mando de la Revolución.

Alguien me toca en el hombro y cuando me vuelvo descubro a Nana, la más joven de los integrantes de Haciendo Punto en Otro Son. Estamos participando de un encuentro de la canción social latinoamericana, junto a otros grupos de Hispanoamérica, auspiciado por la institución cultural que Fidel le encomendó a Haydee Santamaría: Casa de las Américas.

Salimos por la calle L, doblamos en la avenida 23 y caminamos por seis cuadras hasta llegar al Malecón. Conversamos durante el trayecto.

—Ha llegado el momento de ponerle fecha a mi salida del grupo —le digo.

—¿Pasó algo? —pregunta y se detiene cambiando el semblante.

—Nada inmediato, pero son cinco años demasiado intensos. Me he tenido que enfrentar a las salidas de Tony y Nano, y cuando comenzábamos a tomar el aliento luego de ese golpe, se nos fueron Irvin y Josy. A los divorcios del grupo añádele dos míos, más tres hijos; y luego de una gira de cuarenta y cinco días por los Estados Unidos, regresamos con mil doscientos dólares cada uno, que no da para pagar la casa y las responsabilidades que tengo con Carlos, Marién y Yarí. Y no puede ser. Debo buscar otras formas de contribuir a la lucha sin descuidar mi familia.

Así, de sopetón, dejé caer mi carga a los pies de Nana. Desde el presente me escucho expresarle esas preocupaciones a Nana, ese domingo en La Habana, y observo que aun no cesaba en mi intento de conciliar el compromiso social y político, mi ser artístico-creativo, y mi responsabilidad con la familia. Un reto que también enfrentaron los compañeros de generación antes y después de los años 80, cuando las lógicas del mundo del trabajo cambiaron y convirtieron al trabajador explotado en el ideal, y a la familia en un obstáculo para el crecimiento profesional. Era un dilema personal, pero también un dilema de los tiempos. Uno no escapa a su tiempo histórico por más que lo intente. Me declaro vencedor en esa batalla por el equilibrio, pero como en toda batalla, las heridas son inevitables. Es ley de vida: sin dolor no hay crecimiento.

—Precisamente estaba esperando que llegáramos a Puerto Rico para decirles que quiero dejar el grupo para dedicarme a terminar mis estudios en música —confesó Nana.

Entonces fui yo el sorprendido. Por las próximas cuadras traté de convencerla de no hacer lo que yo había decidido hacer, y no lo logré. Quedamos en planteárselo al grupo al regresar a Puerto Rico. Nos dimos un largo abrazo, de esos que sellan la complicidad de un sentimiento compartido. Nana regresó al hotel pues quería asistir a un encuentro con los músicos cubanos de la agrupación Moncada y yo busqué un espacio para sentarme en el muro del Malecón a calmar mis emociones. Dejé que la mirada se perdiera en la inmensidad del Atlántico que tenía de frente y me permití experimentar esa sensación de dolor que produce desapegarte de algo que ha sido parte de tu vida, que ya es como una segunda piel.

Un mosaico de ocasiones, sin cronología, pero de imágenes vivas, curiosas, intrigantes, jocosas, fueron llegando, y me tumbé bocarriba en el muro, aferrado a aquel caleidoscopio de recuerdos de las recientes visitas del grupo a los Estados Unidos. Cerré los ojos. El recuerdo, aderezado de salitre caribeño, me hace pensar que nuestra historia personal se va cruzando con una parte de la historia universal sin proponérnoslo. Que todos somos parte de esos relatos que a veces sentimos tan distantes. Que mi historia es la historia del tiempo que me tocó vivir y en ese sentido soy también protagonista de ella.

Me vino el recuerdo de un domingo a mediodía en una iglesia bautista en Washington, atestada de gente elegantemente vestida, mayormente afroamericanos y líderes latinos de organizaciones defensoras de los derechos civiles. Haciendo Punto cantaría inmediatamente después del mensaje de un reverendo que al hacer su entrada provocó la activación de los flashes de las cámaras y los intentos de los que daban al pasillo por donde caminaba de tocarlo, saludarlo y lograr algún contacto con él. Yo no sabía quién era. Cuatro años después cuando corrió por el Rainbow Coalition para presidente de los Estados Unidos supe que se trataba de Jesse Jackson. Los líderes boricuas en Washington habían logrado la atención a sus reclamos del conocido activista y ese acto sellaba esa coalición. La actuación del grupo era una muestra del aprecio de los puertorriqueños a aquel junte de propósitos.

El esplendor de la actividad y nuestra brillante actuación, con introducciones en inglés a cada una de las canciones, contrastaba con lo vivido la noche anterior. A Moncho -el percusionista del grupo- y a mí nos tocó quedarnos en un inmenso sótano vacío de un edificio, con solo dos matresses tirados en el suelo, uno al lado del otro. Moncho se fue a investigar a ver si encontraba un baño en aquel sótano inmundo y regresó al rato, asustado y molesto. Se había topado con unos salvadoreños ilegales que tenían una estación de radio clandestina en una esquina de aquel lugar desde donde estaban haciendo un llamado a apoyar la revolución en El Salvador. Como Moncho era blanco y en su calva quedaban destellos de pelo rubio, pensaron que era un agente de inmigración y salieron corriendo. Allí, entre ratones que corrían de un lado a otro, y un frío insoportable, pasamos la noche.

El más inverosímil de esos recuerdos que parecía traer el oleaje del Malecón habanero fue cuando cuatro de nosotros viajamos por cuatro horas y media de Lancaster, Pensilvania, hasta Poughkeepsie, Nueva York, en medio de una intensa nevada, para tratar de llegar a una presentación de Silvio Rodríguez con Pete Seeger, cantante folclórico y activista social al que muchos considerábamos el padre de la canción protesta norteamericana. Cuando llegamos estaban en la última canción, pero conocer a Pete y verlo junto a otro gigante del nuevo canto valió la pena.

De allí salimos cerca de la media noche hacia Rochester, al norte del estado de Nueva York, donde tendríamos al otro día un concierto en una iglesia católica. Fueron otras cinco horas de travesía. El sacerdote, que había sido expulsado de Puerto Rico por revolucionario, nos recibió a eso de las cinco de la mañana. El resto del grupo ya había llegado y dormían en algunas casas de los feligreses. Muy amablemente nos invitó a un café en su casa, detrás de la iglesia, y sin encomendarse a nadie sacó picadura de marihuana y se preparó un cigarrillo mientras nos explicaba, con gran pasión, la labor comunitaria que estaba realizando.

Ya no desde el muro del Malecón en La Habana, sino desde el presente, miro esos eventos y me parecen alucinantes, inverosímiles, pero hermosos. Vivíamos la ilusión de hacer algo para cambiar lo que había, a cualquier precio, con todas las contradicciones inimaginables, pero con la esperanza de que nos movíamos hacia un futuro nuevo. Con todo lo desquiciado que nos pueda parecer aquel escenario, con sus fracasos y desilusiones, lo prefiero mil veces al desgano, a la apatía, al marasmo y la dejadez que parece pintar el presente. Pero sigo teniendo esperanzas.

Escapo nuevamente al pasado y vuelvo a cerrar los ojos, acostado en un muro en el malecón de La Habana. Me llega el del espectáculo que presentamos en el John Hancock Hall de la calle Berkeley en Boston. Cuando estábamos haciendo la prueba de sonido, se me acercó un muchacho flacucho, alto y pelú, cargando una grabadora enorme. No recuerdo si me dijo su nombre. Sólo quería una entrevista con el grupo para un programa de radio que tenía en Berklee, la más prestigiosa institución especializada en música de los Estados Unidos. Le dije que sí. Fue un diálogo ameno enfocado en la investigación como fuente de la reinterpretación del folclor. Lo invité a que se quedara para el show, y así lo hizo. Al terminar vino emocionado a darnos las gracias y pidió permiso para regresar al otro día y grabar en audio parte de la presentación. Ese segundo día, apareció con una copia de The Real Paper, un periódico de la ciudad, que había publicado una crítica del espectáculo donde se decía: “Haciendo Punto is the best musical group in the Western Hemisphere”.

Volví a encontrarme con ese joven en los inicios de la década del noventa. El productor y amigo, Rafo Muñiz, me invitó al Centro de Bellas Artes al espectáculo de la sensación del momento: Juan Luis Guerra y su 440. Acababan de lanzar el álbum Bachata Rosa que luego le ganó su primer Grammy y sobrepasó los cinco millones en ventas. La primera producción, Ojalá que llueva café, ya me había pare- cido una obra maestra. Al terminar el concierto, Rafo me llevó a los camerinos para que conociera a Juan Luis. Yo estaba emocionado y deseoso de mostrarle mi admiración y aprecio por su música. Cuando entramos al camerino Rafo hizo una presentación de mi persona, mencionó a Haciendo Punto y ese nombre hizo que Juan Luis me enfocara con su mirada de niño grande y exclamara: “pero si yo los entrevisté en Boston cuando fueron al John Hancock Hall y yo estudiaba en Berklee” y me dio un abrazo. Fue de esos momentos en que uno se queda sin palabras. Juan Luis se deshizo en elogios sobre el grupo y la importancia que para él tuvo aquella entrevista.

Recordar ese maravilloso encuentro ahondó más la tristeza que ya sentía por la decisión tomada de dejar Haciendo Punto. Cuando estaba de regreso al hotel, vi una multitud de gente en La Rampa. Era la fila para comprar un helado en Coppelia, la famosa heladería que ha ganado premios internacionales. Se estima que atiende más de treinta y cinco mil clientes en un domingo como el que yo disfrutaba, de mucho sol y bastante humedad. Me tomó más de una hora pedir mi helado a pesar de los sobre cuatrocientos cubanos que allí trabajaban, pero me disfruté escuchar las diversas conversaciones, los chistes subidos de tono, los vacilones y la atmósfera festiva, tan caribeña, tan habanera. Sentí entonces un gozo especial producto de escapar del drama del pasado y de la incertidumbre del futuro para estar cons- ciente del aquí y el ahora. Y en aquel ahora, desapareció la tristeza y me gocé lo que restaba de ese domingo habanero... y de la nueva década que ya había comenzado.

Han pasado 40 años desde ese día. Se podrán imaginar las emociones que me embargan al recibir este domingo, en la terraza de mi casa, a ese grupo del cual tengo tantas historias, emociones y vivencias adheridas a la memoria.

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Tengo esperanzas

By Silverio Perez

Tengo esperanzas

Tengo esperanzas

Una semana después de las elecciones del 3 de noviembre aún caminamos entre la niebla de la diversidad de mensajes, contradictorios y esperanzadores, que el voto del pueblo envió. La frustración y la esperanza se pelean un espacio en el corazón de los que ansiamos un mejor país, donde retomemos la alegría y la solidaridad que nos caracteriza y dejemos a un lado las triquiñuelas de la politiquería arcaica.

Está claro que un 36% histórico votó en contra del bipartidismo. De esos, un 28% se burló de los que usaron el miedo y los prejuicios para imponerse. La “atea” que querían quemar en la hoguera reservada para las brujas, sacó más del doble de los votos del “pastor”, y se alzó como una mujer que venció sobre los prejuicios machistas de adversarios y algunos medios de comunicación. Miembros de la comunidad LGBTTQ+ lograron alcaldías y escaños legislativos, y en más de 25 asambleas municipales habrá jóvenes que no responden al bipartidismo. “El separatista de Isabela” estuvo a casi un punto porcentual de haber triunfado sobre el “estadista guaynabito” si su propia campaña no hubiese sido su peor enemigo. Y la Asamblea Legislativa cuenta con 9 personas capacitadas, verdaderamente progresistas, con las que los partidos tradicionales tendrán que negociar leyes y nombramientos. Hay muchas razones para la esperanza.

En San Juan, el que supuestamente no tenía experiencia alguna, estuvo a ley de unos pocos votos para ser el alcalde electo. Se gana perdiendo y se pierde ganando. Si no, pregúntenle al Rey Pirro de Grecia, cuyas victorias sobre los romanos a la larga se convirtieron en derrotas. Los que usaron el cuco de la independencia también se estrellaron contra el carisma y la profundidad de un joven cargado de futuro que logró un crecimiento histórico del Partido Independentista.

La decadencia de los dos partidos tradicionales es tan abrumadora que los números provocan vergüenza ajena. Del 2008 al 2020 el PNP ha bajado de 1,025,965 votos (52.7%) a un raquítico 406,830 (32.9%), una pérdida de sobre 620,000 votos. El caso del Partido Popular es muy parecido. De 801,071 (41.29%) en el 2008 a 389,896 (31.5%) en el 2020, una pérdida de sobre medio millón de votos.

Para que no se les olvide a esos dos partidos tradicionales el por qué han decaído tanto, los federales arrestaron, cuando aún se contaban votos, al más reciente corrupto azul, que acababa de ser reelecto gracias al “una sola cruz debajo de la insignia”. Y en otro lado, Tatito Hernández, que justificó los actos de corrupción de legisladores por el hecho de que ya no recibían las jugosas dietas de antes, intentó dar un golpe de estado a sus propios compañeros de delegación popular proclamándose presidente de la Cámara sin que nadie fuera aún certificado como electo.   

Un nuevo futuro está cerca. La responsabilidad de ese futuro está ahora en un Frente Amplio que deberán ir construyendo, poco a poco, los verdaderos ganadores de esta sorprendente elección. La calidad y cantidad de gente preparada y comprometida que ha sido electa del Partido Independentista, de Victoria Ciudadana y del Proyecto Dignidad, disipa esa niebla de pesimismo que arropa a muchos. Juntos suman más votos que los sacados por el gobernador electo. Ese futuro Frente Amplio se nutrirá de las alianzas que se irán dando día a día en las cámaras legislativas de enero en adelante.

El sectarismo, la tiraera, el fanatismo y la inmadurez al expresarse en las redes sociales de personas y grupos con los cuales tenemos más coincidencias que diferencias, son células cancerosas que hay que tratar para que ese Frente Amplio tenga futuro. El Frente Amplio, que hay en Uruguay, con organizaciones políticas mucho más diferentes, sin que cada una perdiera su identidad propia, amerita estudiarse. Para ello será necesario poner, entre los objetivos prioritarios, una verdadera reforma electoral que permita ese tipo de coaligación, que se establezca una segunda vuelta en caso de que ninguno obtenga la mayoría absoluta de los votos, que la composición de las cámaras legislativas se haga proporcional a los votos obtenidos, y que se establezca el referéndum revocatorio. Tengo esperanzas.

 

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El loco de allá y los loquitos de acá

By Silverio Perez

El loco de allá y los loquitos de acá

Hay un loco por el norte

Que se ha negado a aceptar

Que alguien le pueda ganar

Y prefiere ir a la corte.

El que alguien no lo soporte

Le ha dado una lloraera

Le echa la culpa a cualquiera

Y su lógica no encuentro

Hay menos locos adentro

de los que hay allá afuera.

 

Pero hay setenta millones

Que a él le dieron el voto

Cuando esa realidad noto

Entiendo por qué hay tensiones

Ellos tendrán sus razones

Pero se asusta cualquiera

Qué hay arriba en la sesera

Solo una respuesta encuentro

Hay menos locos adentro

De los que hay allá afuera.

 

También hay mucho loquito

Por acá en nuestro país

Que no ha entendido ni un chis

De algo que quedó clarito.

Es el caso de Tatito

Ese egregio popular

Se quiso autoproclamar

De Cámara el presidente

No se enteró que la mente

Se ha hecho para pensar.

 

El pueblo mandó un mensaje …y

Tatito no lo entendió

Ya con esa se colgó

Le salió mal el aguaje

Parece que cogió un viaje

El día cuatro en la mañana

Esa movida malsana

Ya lo descualificó

No supo que aquí ocurrió

La revuelta ciudadana.

 

Hay nueve legisladores

Con los que habrá que contar

Y no dejarán pasar

Ni a los malos ni a peores.

No se atan a los colores

Como debiera de ser

Los veremos florecer

Y practicar alianzas

Son muchas las enseñanzas

Mucho lo que hay que aprender.

 

 

 

 

 

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De aquel Verano al Hoy

By Silverio Perez

De aquel Verano al Hoy

 

1.

¿Cómo usted se explica que

tanto cambio haya ocurrido

que cogió desprevenido

al palmar y al pepedé?

Por experiencia yo sé

que nunca se lucha en vano.

Está el de análisis llano

que, aunque tuvo las vivencias,

olvidó las consecuencias

de aquel caliente verano.

2.

Perdieron la hegemonía

en Cámara y en Senado

y allí se les ha colado

gente con gran valentía.

Callada está la jauría

que al erario le echó mano.

Se equivocaron de plano

al negarse a publicar

los salarios, y olvidar

aquel caliente verano.

 3.

Con trucos de guerra fría

trataron de meter miedo,

lo que le ocurrió a Salcedo

otra vez se repetía.

Y la indignación crecía

ante el evento cercano.

El grande bajó a mediano

y el chico grande se hizo.

A todos cubrió el hechizo

de aquel caliente verano.

4.

No ocurre el cambio en la historia

de un cantazo, es poco a poco.

Nada sucede a lo loco

pero queda en la memoria.

Aún no se llega a la gloria

pero hoy celebra el anciano

el estudiante, el decano

la joven y la mujer,

que reviven ese ayer

de aquel caliente verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ESTE MARTES GANAMOS

By Silverio Perez

ESTE MARTES GANAMOS

ESTE MARTES GANAMOS

…si se dan 8, 9 o 10 de estos resultados:

  • Si por primera vez en la historia de Puerto Rico tres candidatos a la gobernación que se han identificado como independentistas obtienen alrededor de un 25% de los votos mientras que el anexionista posiblemente no llegue ni al 35%.
  • Si el bipartidismo sufre otro descalabro histórico que apunte a su ya inevitable desaparición.
  • Si se desenmascara la mentira de que el 97% de los puertorriqueños votaron por la Estadidad y ese porciento se ve reducido a la mitad o menos de lo que se alegó.
  • Si se derrota a una aliada incondicional de Donald Trump a la comisaría Residente en Washington.
  • Si se escoge un candidato a Comisionado en Washington que promueva el resultado del No.
  • Si a la legislatura entra una diversidad de personas, como Marilú Guzmán, Denis Márquez, Eva Prados, Ana Irma Rivera Lassen, Juan Zaragoza, María de Lourdes Santiago, Rosa Seguí, Rafael Bernabe, Ada Álvarez Conde, Mariana Nogales, José Betito Márquez, José Vargas Vidot, entre otros, que desde su diversidad puedan trabajar para cambiar las reglas de juego que favorecen el dominio de los dos partidos tradicionales.
  • Si se cuelgan personajes nefastos como Tomás Rivera Schatz, José Aponte, Lourdes Ramos, Brenda López, Kikito Meléndez, Georgie Navarro, Tatito Hernández, entre otros.
  • Si en San Juan gana Manuel Natal o llega en una posición que lo convierte en una siembra de futuro para el 2024.
  • Si el número de mujeres electas establece un récord histórico.
  • Si tanto los integrantes del PIP como de Victoria Ciudadana logran entender que la prioridad al otro día de las elecciones es la construcción de una Alianza o Frente que, sin afectar la individualidad de los partidos que la componen, pueda lograr el poder, basado en puntos comunes, como hizo el Frente Amplio de Uruguay. 

En el Camino de Santiago aprendí que solo podía llegar a la Catedral de Santiago de Compostela si cada día adelantaba por lo menos 25 kilómetros. Y ya lo he logrado 4 veces. Las metas realistas en el presente, pero con la mirada fija en el futuro que se quiere, nos dan la verdadera noción de lo que es GANAR.

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