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Opciones al bipartidismo

By Silverio Perez

Opciones al bipartidismo

Las opciones al bipartidismo

 

Mi columna anterior, Ya no basta con ser buenas personas, fue la primera de cinco que pretenden abonar a la reflexión necesaria y responsable que debemos tener antes de las elecciones del tres de noviembre. En ese texto establecí que el momento crítico que vive el país requiere que quien aspire a gobernarlo sea mucho más que una buena persona con buenas intenciones. Es necesario ir a la raíz de los verdaderos problemas que por décadas nos aquejan. No nos podemos conformar con la promesa de administrar mejor o conseguir más fondos federales que es lo que ofrecen los dos partidos tradicionales.

Las opciones a los partidos tradicionales son el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Proyecto Dignidad y al candidato independiente Eliezer Molina. Hay tres cosas que sobresalen de una mirada rápida a las propuestas y candidaturas de esas opciones.

Uno. En las ofertas combinadas del MVC y del PIP hay una plantilla de profesionales y personas con una trayectoria admirable que sobrepasan por mucho, en calidad, a la oferta de los dos partidos tradicionales.

Dos. A excepción del Proyecto Dignidad, las propuestas del MVC, del PIP y de Eliezer Molina tienen mucho más en común que diferencias irreconciliables lo cual nos hace preguntar qué impidió una alianza patriótica que representara una opción de cambio posible en este momento histórico.

Mientras no seamos capaces de contestar esa pregunta, los dos partidos tradicionales, por más fracasados que hayan sido en sus 50 años de alternancia en el poder, seguirán alternándose a pesar del deterioro de sus ejecutorias.

 

Tres. El análisis realista de las posibilidades de ganarle la gobernación a los dos partidos tradicionales debiera llevar al MVC y al PIP a desarrollar estrategias que vayan minando el poder del bipartidismo en lugar de pretender jugar en la misma cancha con las mismas reglas de juego de ellos.

Ejemplo: Manuel Natal tiene posibilidades matemáticas reales de ganar la alcaldía de San Juan. ¿Por qué no darle prioridad a esa posibilidad y convertir a San Juan en un modelo de las extraordinarias propuestas que tiene el MVC? Una victoria de Natal en San Juan lo convertiría en un candidato con posibilidades reales a la gobernación en el 2024. Esto, en adición a colocar candidaturas triunfantes en la legislatura que logren, con los legisladores del PIP y aliados independientes, cambiar las injustas reglas del juego electoral.

No podemos analizar la opción de MVC sin dejar meridianamente claro de que a Alexandra Lúgaro se le mide con una vara muy distinta a la que se mide, por ejemplo, a un macharrán como Tomás Rivera Schatz. Como el racismo, el machismo es una construcción social que nos hace reaccionar de manera distinta ante hechos y personas que retan esa construcción social. Alexandra ha cometido errores de juicio, pero el juicio que de ella se hace dista mucho de ser equitativo. La campaña de Luis Fortuño copió at verbatim una campaña venezolana, y no se juzgó, en aquel momento, con la misma visceralidad que a Lúgaro. O cómo se juzga a mujeres, como la gobernadora Wanda Vázquez, que es parte del sistema.

En el caso del PIP, que es un partido ideológico, se entiende que enfoquen, más que en ganar, en mantener la franquicia de la independencia como opción descolonizadora. Juan Dalmau es, por mucho, el mejor candidato que ha tenido ese partido en décadas, cuando tomamos en consideración su natural simpatía, su exposición en los medios, tradicionales y digitales, y su evidente conocimiento de los asuntos políticos y económicos del país.

El Proyecto Dignidad tiene que resolver, antes de ser opción, un problema que va a la raíz de su nombre. ¿Cómo es posible que su líder César Vázquez no haya podido contestar la pregunta de un periodista sobre su opinión de Donald Trump y llegara al colmo de decir que comparte algunos “valores” con un presidente que ha ofendido, denigrado y discriminado contra nuestro país y asume posturas racistas en los Estados Unidos? ¿Dignidad?

En la próxima columna nos enfocaremos en el Partido Popular Democrático.

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